miércoles, 4 de noviembre de 2015

EL GRILLO




          El salto de un grillo estremeció el lánguido cajón de las cosas viejas, mareado por la modorra se acurrucó, después de haber estirado sus patas el brinco se hizo presente sobre los rollos de papel que se rodeaban, fue como una noche de farra, acompañado de los cucarachones zigzagueado rumbo a sus escondrijos, terminaban con comentarios iniciados la noche anterior después de que las luces se habían apagado.
          Las libélulas después de haber completado sus danzas se habían golpeado contra el bombillo que señalaba la pista de baile, cayendo patas arriba en un final de chicharrón por lo caliente. Los pulgones organizaban sus aplausos, mientras las mariposas se posaban espléndidas, mostrando sus hermosos colores, mientras aleteaban coquetamente.
          Poco acomedido y descuidado el grillo salió al exterior a contemplar los albores de la mañana, pero cuando se acercaba a las orillas de grama, escuchó un ruido especial, levantó sus ojos hacia el firmamento y observó una gigantesca criatura que le enfrentó sarcásticamente:
--- ¡El sapo!--- gritó desaforadamente mientra se escabullía por los alrededores.          Hábilmente pasó de una planta a la otra y se escondió bajo las hojas de un geranio, esperó un corto tiempo y asomó luego sus antenas, en un santiamén se lleno de asombro cuando de  vio asomar la sombra del animal.
---¡El sa…po!---gritó, mientras intentó saltar de último recurso.
          Las fauces del batracio le hicieron presa, quien sonriente después de deglutirlo se expresó:
--- Excelente desayuno, después de una noche de farra…
 

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