En
el fondo de un tableado, rodeado de grande cortinas, emerge el sin par
escenario de un teatro, oscuro en penumbra, el silencio que se hace evidente y
se mezcla con el charloteo de un radio receptor que asemeja un enjambre de
abejas que sacuden el ambiente, en su primer acto.
Una
sola luz aparece en el tejado ensayando reflejar con estilo al centro una
figura geométrica en sus lados como de espejos en el vacío. El radio juega un
papel importante en su punto más alto, como anunciado la época. Un repique de
redoblantes que va en incremento, se oye mágico mientras atraviesa de un lado a
otro el pórtico de un altar del escenario
Una
figura pintada de negro recorre de una esquina a al otra, haciendo mimos desde
la orilla hasta llegar al espejo central donde se detiene recostándose, la
tamborilada ha dado paso a los trombones cuyo falsete gutural resopla una
insinuación en Do mayor, justo de la nada aparecen dos damiselas que cubiertas
en velos blancos se agregan como figuras plásticas volando hacia al personaje
inicial, con quien se toman de las manos. Las notas firmes y finas de una pinta
de violines y violonchelos, penetran en el ambiente ayudando a acomodan el
ritmo de los demás instrumentos que producen una estampida de colores, cuando
las luces se hacen presentes en el entorno del escenario.
Cuatro
parejas se conjuntan en el borde de movimientos esteriotipados. Las vestimentas
son acordes a una época de los años 50-60, las del mambo y cha-cha-cha. Chaquetas
de esmoquin de colas largas, Bombín y polainas, con el arpegio de de bastones
lisonjeros que juegan al movimiento. El violón insita al ritmo y en
acordes las trompetas, junto a las
flautas se expresan en magnifica melodía: La escogida canción, nos remonta a la
época, una Caja de música se ilumina para darle sabor latino: “¿Quién será?”, la
música bailona que con la magia que les caracteriza los bailarines lo
transforman en danza, haciendo círculos y mostrando la exquisitez de sus pasos.
La potente voz de una dama que aparece en el fondo da continuidad a la canción,
el confeti de luciernagas, las luces tiritan en las orillas y un potente
reflector la muestra a la cantante cubierta de total belleza y un sensual
cuerpo cuyo escote del vestido de lentejuelas plateadas, finaliza en las tablas,
ella se contornea haciendo movimientos de sus manos mientras sigue el compás del
ritmo con los vaivenes de sus caderas dándole a la canción tintes y portento de
la canción, que expresa su lírica tropical.
Dentro
de la oscurana donde se mantiene expectante la emoción del público que se pone
de pie y corea el ¿Quién será? Aplaudiendo
frenéticamente los movimientos de los bailarinas. De pie y con frases de júbilo
estimulan a los actores a llegar al clímax del espectáculo de la danza, Mientras
repiten las estrofas: ¿Quién será la que
me quiere a mi….?
Las
enormes cortinas caen cadenciosas frente al escenario. El frenético grupo de
asistentes del público, estallan en gritos y aplausos, celebrando el éxito de
la presentación. Mientras uno a uno los
participantes aparecen abrazados y en media luna para saludar al conglomerado.
Los ramos de rosas brincan y caen a los pies de los brillantes artistas quienes
agradecen agachándose ante la algarabía de los asistentes.
--- OTRA…! OTRA…!--- Corean
incesantemente como tratando de comprometer a los bailarines y cantantes a una nueva
participación
Un
grito a lo Pérez Prado, sale del entrepaño donde el director de la orquesta
asoma su calva y levanta su batuta.
--- MAMBO….!
Estalla
la música y el grupo de los bailarines corren como hormigas rumbo a los
vestidores y en una mágica transformación aparecen haciendo una cola, cantando
y vitoreando la música
--- Mambo… que rico el Mambo…
--- Mambo… que bueno es!…es!...es!
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