(La fábula de tantas veces)
Allá
perdido en los confines del bosque, se encuentra un estanque de tranquilas
aguas, donde florecen bellos nardos y se encuentran adornado de rosario de
petunias que crecen junto a las piedras de diferentes tamaños que se bañan con
el brillo de la mañana, espacios que se vuelven plataformas de sinfónicos
conciertos de los habitantes de la cofradía de los saltos, los traviesos
batracios que tienen su reino dentro de las tibias aguas.
De
paseo y dando pequeños saltos, estos se acomodan en los jardines de recreo,
donde los renacuajos de transforman en sapos cornudos y hermosas ranas verdes,
que dentro de su actividad de vida, aprenden a acicalarse, pintando sus grandes
ojos para dirigirles el coqueteo a los fortachones sapos que se reúnen un grupos
según se especie. Los mas atrevidos saltan sobre las hojas que flotan en el
pantano y se hacen galanes chapuzones para impresionar a las damas, con un coro
de croa, croa, de diferentes tonos se acercan temerariamente para recibir un
guiño de aprobación.
El
sapo principal, rasca su cuero con las ventosas de sus patas delanteras y
mientras reposa en la alto de una piedra, se mantiene al tanto, sus circulares
ojos vigila entre la grama a un insecto que despistadamente se ha acercado demasiado
a su alrededro. En un movimiento fríamente calculado, abre su boca y con certero
envío de su alargada lengua se apodera
con su pegajosa saliva del desdichado bicho que en un santiamén, pasa a ser
parte del banquete de media mañana.
Las
ranas en el grupo de las cortesanas se admiran por la facilidad con que su
héroe se procura su cacería y cuchichean con frases de adulación, mostrando con
movimientos de coquetería su admiración al dilecto ejemplar. Entre los dúos y
los quintetos afina sus voces para iniciar el festival de canciones que
culminarán con la escogencia de parejas en el espectacular concierto.
Entre
los barítonos principales se encuentra Timoteo, con su corbatín color rojo
amarrado en su escaso pescuezo, este afina su voz con la orquesta para dar
inicio al concierto. Los grupos de bailarines se acomodan en la parte posterior
del escenario con sus trajes de frac, para ingresaran a la palestra cuando el
cantante arranque con su tonada... Entre aplausos y vivas el torneo de voces se
hace longevo mientras las estrellas caen admiradas en el confín de la noche. El
trío de los cornudos hace que una fracción del público vitoree, dando saltos
con piruetas sobre los charcos.
Las
libélulas han pasado a dar un vistazo al escenario del estanque, con sus
veloces aleteos, posan en segundos en la orilla de las hojas de quebracho, que
van como balcones en el teatro. Los grillos con su concertina se asoman debajo
de las hojas, temerosos de formar parte de la cena, suenan el violín de sus patas
cuando de un par de saltos se alejan del peligro...
El
resto de los concursantes se han aventado al Bel canto, uno mas con chelo a ejecutado
las delicias del público y uno de los mas pequeños ha hecho su aparición
pintado de payaso. Mientras todos los asistentes esperan los resultados del
certamen, hace su apoteósica aparición La reina, la rana Margarita I, con sus
tunica de bellos rebordes de pistilos y engarzado con semillas de chununo, su
corona fabricada de un corcholata y un cetro del tallo de camelia.
Con
toda coquetería da pequeños saltitos contorneándose en el escenario y se coloca
sobre las hojas de flor de loto, a su lado se colocan los batracios café, sus
vasallos quienes la custodian, con ramos de tréboles en sus patas.
--- El Ganador….!!!--- Una fanfarrea
interrumpe la alocución.
--- Gump!!!--- carraspea el
anunciador, quien a pesar de levantar sus patas delanteras para decretar
silencio se ve imposibilitado de hacer el anuncio.
--- El ganador…!!!--- vuelve a
insistir, por momentos el silencio se hace presente y grita.--- TIMOTEOOO…
El
escándalo no se hace esperar tanto por los fans, como de los que están en
contra. Con salto firme se aposta en el escenario junto al trono de la reina,
el anfitrión le levanta las patas delanteras y le entrega un listón que lo
coloca frente a su pecho.
Los
aplausos continúan y la fiesta se hace elegante:
--- Punto seguido, el gran premio para el ganador, EL BESO DE LA REINA…!---
El
gran conglomerado se pone de pie y corea sin cesar…
--- BESO…,BESO…,BESO.---
Y
tanto la reina como el premiado se ponen ruborosos cuando él se le acerca hasta
el trono, después de un par de intentos, los labios de la dama chocan
estrepitosamente en la boca del sapo.
ZAZ…! El sapo explota de emoción
dando un salto de 360 grados y en un santiamén se transforma en un elegante
caballero…!
La
reina esta triste, se lamenta y llora de tan mágico acontecimiento y entre sus
lamentos dice.
--- Que desdichada soy, si yo no
quería un hombre, yo te quería como eras, como un lindo sapo!---
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