domingo, 18 de enero de 2015

LA RANA Y EL SAPO



 (La fábula de tantas veces)
          Allá perdido en los confines del bosque, se encuentra un estanque de tranquilas aguas, donde florecen bellos nardos y se encuentran adornado de rosario de petunias que crecen junto a las piedras de diferentes tamaños que se bañan con el brillo de la mañana, espacios que se vuelven plataformas de sinfónicos conciertos de los habitantes de la cofradía de los saltos, los traviesos batracios que tienen su reino dentro de las tibias aguas.
          De paseo y dando pequeños saltos, estos se acomodan en los jardines de recreo, donde los renacuajos de transforman en sapos cornudos y hermosas ranas verdes, que dentro de su actividad de vida, aprenden a acicalarse, pintando sus grandes ojos para dirigirles el coqueteo a los fortachones sapos que se reúnen un grupos según se especie. Los mas atrevidos saltan sobre las hojas que flotan en el pantano y se hacen galanes chapuzones para impresionar a las damas, con un coro de croa, croa, de diferentes tonos se acercan temerariamente para recibir un guiño de aprobación.
          El sapo principal, rasca su cuero con las ventosas de sus patas delanteras y mientras reposa en la alto de una piedra, se mantiene al tanto, sus circulares ojos vigila entre la grama a un insecto que despistadamente se ha acercado demasiado a su alrededro. En un movimiento fríamente calculado, abre su boca y con certero envío de su  alargada lengua se apodera con su pegajosa saliva del desdichado bicho que en un santiamén, pasa a ser parte del banquete de media mañana.
          Las ranas en el grupo de las cortesanas se admiran por la facilidad con que su héroe se procura su cacería y cuchichean con frases de adulación, mostrando con movimientos de coquetería su admiración al dilecto ejemplar. Entre los dúos y los quintetos afina sus voces para iniciar el festival de canciones que culminarán con la escogencia de parejas en el espectacular concierto.
          Entre los barítonos principales se encuentra Timoteo, con su corbatín color rojo amarrado en su escaso pescuezo, este afina su voz con la orquesta para dar inicio al concierto. Los grupos de bailarines se acomodan en la parte posterior del escenario con sus trajes de frac, para ingresaran a la palestra cuando el cantante arranque con su tonada... Entre aplausos y vivas el torneo de voces se hace longevo mientras las estrellas caen admiradas en el confín de la noche. El trío de los cornudos hace que una fracción del público vitoree, dando saltos con piruetas sobre los charcos.
          Las libélulas han pasado a dar un vistazo al escenario del estanque, con sus veloces aleteos, posan en segundos en la orilla de las hojas de quebracho, que van como balcones en el teatro. Los grillos con su concertina se asoman debajo de las hojas, temerosos de formar parte de la cena, suenan el violín de sus patas cuando de un par de saltos se alejan del peligro...
          El resto de los concursantes se han aventado al Bel canto, uno mas con chelo a ejecutado las delicias del público y uno de los mas pequeños ha hecho su aparición pintado de payaso. Mientras todos los asistentes esperan los resultados del certamen, hace su apoteósica aparición La reina, la rana Margarita I, con sus tunica de bellos rebordes de pistilos y engarzado con semillas de chununo, su corona fabricada de un corcholata y un cetro del tallo de camelia.
          Con toda coquetería da pequeños saltitos contorneándose en el escenario y se coloca sobre las hojas de flor de loto, a su lado se colocan los batracios café, sus vasallos quienes la custodian, con ramos de tréboles en sus patas.
--- El Ganador….!!!--- Una fanfarrea interrumpe la alocución.
--- Gump!!!--- carraspea el anunciador, quien a pesar de levantar sus patas delanteras para decretar silencio se ve imposibilitado de hacer el anuncio.
--- El ganador…!!!--- vuelve a insistir, por momentos el silencio se hace presente y grita.--- TIMOTEOOO…
          El escándalo no se hace esperar tanto por los fans, como de los que están en contra. Con salto firme se aposta en el escenario junto al trono de la reina, el anfitrión le levanta las patas delanteras y le entrega un listón que lo coloca frente a su pecho.
          Los aplausos continúan y la fiesta se hace elegante:
--- Punto  seguido, el  gran premio  para el ganador, EL BESO DE LA REINA…!---
          El gran conglomerado se pone de pie y corea sin cesar…
--- BESO…,BESO…,BESO.---
          Y tanto la reina como el premiado se ponen ruborosos cuando él se le acerca hasta el trono, después de un par de intentos, los labios de la dama chocan estrepitosamente en la boca del sapo.
ZAZ…! El sapo explota de emoción dando un salto de 360 grados y en un santiamén se transforma en un elegante caballero…!
          La reina esta triste, se lamenta y llora de tan mágico acontecimiento y entre sus lamentos dice.
--- Que desdichada soy, si yo no quería un hombre, yo te quería como eras, como un lindo sapo!---

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