lunes, 29 de junio de 2015

LA CIGARRA



          Pepe cigarra, asomando sus bigotes en el trasero de una hoja, sacudía en ronco estridor sus transparentes alas, el triste llamado a la naturaleza para las primeras lluvias.
---Chirrrriín…chirrín—y un ciento de veces restregaba su violineta para llamar la atención.
          Curioso asomaba sus ojos al cielo con la esperanza que aparezcan los nubarrones cargado de agua, en respuesta a su petitorio, somata sus patas traseras para hacerse ritmo y sacudiendo su esqueleto en armonía, insta que los miembros de su tropa le hagan segunda en la concertina de la cálida tarde.
          Los vientos corren del norte, empujando las nubes que se hacen retrecheras al pasar por las montañas, lo caliente del clima hace sudar a la tierra y llenar de sed a las plantas. El escuálido riachuelo se ha adelgazado por efecto de la dieta de lluvia y las rocas se broncean el lomo en las ardientes arenas.
          Los cantos de petitorio siguen como letanía mientras el cachetón sol mira a sus alrededores  adhiriéndose a la proclama. Las flores ya no suspiran, las hojas se disipan de color café cuando en franco deceso se arrastran por los suelos.
          Pepe cigarra y su prole, hacen un segundo aire para poner a tono los tambores y los violines, rascan con vehemencia bajo los matorrales, el último grito de protesta, pero el cielo se empecina en no  mostrar las lágrimas de chubasco.
---Chirrrriín…chirrín—y un ciento de veces mas se prolonga el discurso de los músicos.
---Chirrrriín…chirrín—y un ciento de veces,  el milagro se produce
          De pronto los negros nubarrones inundan el firmamento, los truenos se hacen acompañar de los relámpagos que alumbran con sorpresa la faz de la campiña. Dos, tres gotas se estrellan en el suelo y toda la comunidad se hace a la esperanza de voltear hacia el cielo. Otros truenos y el viento se hace el enojado, soplado arremolinadamente hacia la campiña, un leve chubasco que alborota el calor y las cigarras responde con un último canto.
          El diluvio se hace presente y la vida se hace nuevamente, el chapuzón sobre las flores las obliga a tomar un baño sin despojarse de sus pétalos, las lagartijas juegan a la pelota con las gotas que regocijan el milagro. Mientras los caminitos de agua se engordan para alimentas los riachuelos.
          Pepe cigarra, guarda sus instrumentos, el concierto ha terminado y los aplausos del final de la función se escuchan a lo largo de los jardines. La sinfonía fue todo un éxito, el público agradecido se hace al jaripeo para disfrutar la bendición de la lluvia

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