jueves, 25 de junio de 2015

DESAYUNO



           Tu cuerpo reposa entre almohadones, sedas indelebles que delinean en reposo el sueño de una musa de tierna portada que muestra sus atributos de mujer, entre fábulas y seducción.
          Hoy quiero verte de madrugada, presenciar la aurora de cálido amanecer. Salir de entre las sábanas para contemplar como los pajarillos te cantan a la vida. El milagro de un nuevo día.
          Al murmullo de las calles que recorren los citadinos en el corre y corre del trabajo, bullangueros niños que en parvadas desfilan alegremente hacia la escuela. Un ambulante que ofrece con su pregón las noticias pintadas en un tabloide, opacados únicamente por los rechinidos de un humeante bus urbano
          El fresco olor de un desayuno tradicional circula por tu habitación, ese olor a café recién percolado y el rico aroma de champurrada calientita, los bollos dorados de los recién salidos del horno, que nos invita a degustar un suculento plato de frijol en pepita y un par de huevos estrellados.
          Te veo cubierta de ese velo delicado, de pantuflas rosadas y exquisita bata semi transparente, elegante presencia cuando asomas en el desayunador con un turbante de toalla, como recién salida de la ducha. Que contraste esos bellos ojos aun no delineados por el maquillaje  con el arpegio de mujer con aroma a belleza. Cuando cruzas coquetamente las piernas muestras radiante uno de los muslos.
          En tus delicadas manos obran unos bollos recién untados de mantequilla, que se antojan deliciosos, se derriten entre tus sensuales labios. Una servilleta bordada de corazones te sirven para limpiar la comisuras, en una extravagante manera de coquetería.
          Verte en el tras luz de la ventana mueve mis instintos de un sensual sortilegio que delinean lo bien conformado cuerpo. Se agitan las pasiones y se engalana el pensamiento de una pintura medieval que resalta tras los velos un apasionado conjunto de ideales y pecado.  

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