lunes, 29 de junio de 2015

UN BESO




       Luego de sentir lo cercanos que se encontraban o cuan próximos se habían arrimado, al percibir lo tenue de su aliento, les seducía, enternecían a tal grado que llenaban de lágrimas sus pupilas, eso hacía resaltar los poros de la piel que se veían sacudidos por un calofrío en sul cuerpo. Un primer beso.
          Imaginando cosas, nubes y estrellas de cálidos sollozos que recorrían las puritanas ideas, con el candor de los sentidos plasmado en pálidos sueños de adolescentes, donde tres versos sacados de un papel, un guiño de tierno atardecer, lo necesario para iniciar un vínculo de dos patojos que se encontraban en los albores de la vida.
          Tomados de las manos en el secreto de una esquina, pespuntaban en piropos los monosílabos de una charla de todo sentimiento. Un SI, con solicitud muy distinguida de abrazo prendido a la cintura y un beso cálido, suave no más que el roce de labios, en el filo de una banqueta.
          La alegría inmensa con un cerrar de ojos con despertar ilusionado. Seguido de la emoción, sin olvido, sin cargo de conciencias de una primera vez, que aún con sabor a miel, era pináculo de una travesura. Ese único beso que transformaría en insomnio las estrofas de una canción en aventura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario