jueves, 30 de abril de 2015

LA CRIPTA



---Ja, Ja, Ja …---resonó la carcajada en el fondo de la capilla de la cripta. Las paredes se habían descascarado por la influencia de la humedad y el tiempo oscurecía el ambiente que resoplaba en miedo.
          Algo se movió en el recodo de la vuelta que llevaba al espacio de los nichos que por el abandono se veían ocultas tras el monte y los zarzales que secos se acomodaban en donde alguna vez había existido un hermoso jardín de flores.
          Las lápidas manchadas de musgos que se colgaba de sus orillas borraban serenamente los nombres y fechas de los occisos, un ejército de hormigas hacía su plantón caminando desde allí hasta un volcán de tierra que se desmoronaba en la grama exterior.
---Ja, Ja, Ja …--- se volvió a escuchar la onomatopeya que venía desde la entrada.
          Los cuervos alertados por tan singular sonido volaban hasta las ramas de los cipreses que como fieles guardianes se bamboleaban por efecto del viento. Luego de sacudirse, lanzaban algunos graznidos y retornaban para posarse sobre la cruz de piedra que marcaba la tumba.
          En varias ocasiones el fenómeno había puesto en alerta a los habitantes de la vetusta fortaleza, cada cambio de estación se hacían evidentes los extraños ruidos en el lugar.
          Muchas gentes se asustaban cuando al principio de las noches tras una serie de críticos movimientos y gritos se dejaban escuchar a lo ancho de las callejuelas que rodeaban la antigua mansión.
          Varios grupos de vecinos junto al jardinero de la casa acudían a pedido de los pobladores a investigar la presencia de tan macabras risas, que se repetían constantemente en los períodos de tiempo que duraba el plenilunio del cuarto menguante. Los empleados y especialmente los encargados de la cocina se arrejuntaban cerca del fuego por la repitencia de las extrañas cosas que producían temor y el miedo.
          Los vientos de temporada daban una imagen especial a la situación mientras los raros movimientos que se arrastraban a lo largo de la callejuela posterior, daban la sensación de carreras de espíritus chocarreros que arrastraban grandes cadenas, dando a conocer su presencia.
          Durante varios años, contaban, que siempre por la misma época se daba la ocurrencia un fenómeno similar, que había concluido con el macabro hallazgo de un joven que había muerto ahorcado en un lugar de la capilla. Lo abandonado del sitio y el aspecto lúgubre  daban la sensación casi mortal de algo sobrenatural, lo extraño es que nunca se había podido descifrar el misterio y menos encontrar al culpable del hecho.
          En los días subsiguientes los encargados visitaron el lugar, sin haber encontrado ningún vestigio, la campana se movía de un lado a otro, quizás por efecto del viento, y sin hacer contacto con el badajo para la percusión. Las lozas del piso se encontraban cerradas, solamente con la presencias de pequeños rastros de arena como quien había sido arrastrada sobre ellas. Las argollas que abrían la catacumba se encontraba levantadas, con señales de haber sido movidas.
          El crimen quedo impune y luego pasó a la historia. Las historia contadas al respecto rezaban que durante los principios del siglo, una bella joven había sido enterrada en el lugar, después de una enfermedad que le había causado el deceso, antes del suceso, ella pidió ser enterrada en cementerio del palacio junto a todas sus joyas y su mejor vestido excepto un hermoso anillo de Esmeralda que acostumbraba a utilizar en una de sus manos.
          Cuenta la historia que su único pretendiente le había hecho la promesa de que nunca desposaría con ninguna mujer, por lo que ella le entregó el anillo en señal de fidelidad, advirtiéndole que si el llegara a faltar a su promesa debería de devolver la joya so pena a ser perseguido por el ánima de la dama.         El caballero permaneció un tiempo célibe pero empezó a sufrir el acoso de hermosas jóvenes en busca de ser pretendidas, él sucumbió ante las peticiones y cada vez que esto sucedía la futura pretendiente sufría algún accidente o enfermedad que le hacía desistir del matrimonio. Pasaba el tiempo y el hombre sufría la angustia de permanecer solo, hasta que decidió devolver el anillo a su dueña con el fin de romper el hechizo. Le ordenó a uno de sus allegados encomendándole la tarea, y en cierta oportunidad fue enviado hasta el lugar, la Cripta donde la dama se encontraba enterrada, pero la acción falló, el espíritu dio cuenta del empleado y lo ahorcó en los maderos de la capilla, previó a enviar un mensaje al caballero, donde le indicaba que la devolución del anillo no lo eximía de la promesa. Pasados unos meses, ante la desesperación del caballero 

          La cara se mostraba pálida y su actitud era de alguien que temblaba por fiebre, ingresó a los patios donde se encontraba la Cripta.. Los vientos le arrastraban  hacia la capilla y llenándose de valor se plantó en la entrada de la catacumba las lápidas se encontraban movidas penetró por el corto espacio que le permitían las lajas, descendió por la pequeña escalinata hasta donde se encontraba el féretro, abrió el catafalco y descubrió que se encontraba vacío, un crucifijo cayó de su mano y se retiró hasta acurrucarse en un rincón con la melancolía y el mutismo sufrido por el susto.
          Alguien se le acercó. Era la dama que con un vestido de terciopelo y cubierto el rostro con un manto se le plantó frente a él. Con el anillo verde entre sus huesudas manos.
---Viniste a devolverme esto--- le dijo, mostrándole el anillo.---
---Pero para devolverte la promesa no va a ser así de fácil---
          El hombre se puso de pie mostrando valentía, pero el espectáculo hizo que se erizara el cuero… ---un gritó y una temblor de cuerpo se apoderó de él. Empezando a persignarse tantas veces como podía.
          Ella como flotando en el aire se le acercó:
--Y tú que tantas veces dijiste que me amabas, acaso ya no soy bonita para ti. Quieres que te libere de la promesa del lecho de muerte. —
          El asintió, temeroso de las consecuencias.
--- Verás lo único que tienes que hacer es colocarme el anillo en su lugar y darme un beso de despedida.--- mientras removía la mantilla que le cubría el rostro.
          La calavera se mostró y lo dejó petrificado, lo aprisionó y le obligó a que la besara. En ese instante un remolino envolvió a la pareja y ambos se transformaron en cenizas, como por arte de magia el polvo se deposito en el fonde del ataud, el cual se selló con el anillo de esmeralda en su interior. Las lápidas cerraron, La campaña sonó una sola vez en señal mortuoria.
Y.
---Ja, Ja, Ja…---resonó la carcajada en el fondo de la capilla de la cripta--- Te dije que eras solo para mi!...

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