El
sonido del piano de caja vertical, que a lo lejos remeda una melodía de antaño
con un tecla de RE desafinada en la tercera escala, justo antes de la siguiente
negrilla del sostenido, se pierde en su
alocado ritmo cuando un grupo de dedos inflamados de los gonces provenientes
del alcohólico ejecutante, las somata en búsqueda de armonía.
En
el ambiente de oscurana el humo de un cigarrillo de sonrisa ardiente asciende
hasta el infinito cuando es exhalado a través de labios gruesos, bajo la sombra
de un bigote, que desde la comisura sostiene con algún esfuerzo la braza de la
colilla que le hace torcer el rostro cerrando el párpado que llora por el
efecto del trayecto del humo. La ceniza del tabaco que crece con cada
aspiración, vuela en caída libre cuando se revienta en su origen al hacer contacto
con el suelo.
El
desaliñado instrumento que goza ya de antigüedad, mantiene su señorío, con las
señas inequívocas de quemadas de fumadores sobre la orilla en la parte superior
del mueble, en parte ya rascadas dan señas que se muestran en la tapadera y en
el reclinatorio del final del tablero de escala de las teclas, el contraste en
la afinación de la pianola, se ve indulgente en producir algún sonido que por
ser de los más altos permanecen resecos o en reposo durante algunas de las
canciones.
Los
parroquianos se han dado cita, la noche es virgen, por ser viernes la
concurrencia es abundante y bulliciosa. Las ricas viandas, rodeadas de
suculentos tarros de cerveza, circulan por la barra y en las pequeñas mesas
alrededor del salón.
Los
que disfrutan del desafinado trote de las teclas blancas que saltan con las
notas del instrumento, las parejas
abrazadas danzan apretadas y de cachetillo, en la informal pista al centro del
burdel. Unos cuantos mal encarados recostados de espalda en el borde enfrente
de la barra, hacen sus ánimos de zamparse un trago de guaro blanco con el fin
de agarrar valor y soltarse a la pista con la gracia de alguna de las damas que
coquetamente esperan en su mesa para soltarse al ruedo y sumarse al jolgorio
del baile a media luz.
La
exigencia se vuelve grande cuando los danzantes piden darle mayor ritmo a la
canción, por lo que el flaco del piano se pone de pie, quitándose el banco
donde aposta su trasero, dispone a ejecutar un saltarín ritmo de Rock and Rol.
La efervescencia se hace evidente y los bailarines se entorchan zigzagueando
sus pies como quien apacha una cucaracha, hasta volver locos en aplausos a los
que únicamente se dedican a observar, pues no saben de bailar o desconocen el
ritmo en cuestión.
En
un rincón de la fonda reposa un parroquiano que se empina sutilmente una
botella, de las seis envases de cervezas que tiene al frente, luego pasa la
manga de su camisa para limpiarse la boca, el rostro demarcado de indiferencia,
las líneas de tristeza le inducen a beber, coloca unos granos de sal en la boca
de la botella y la ingiera hasta el último sorbo. Minutos mas tarde levanta la
mano, grita por otra tanda y la mesera le lleva tres botellas, que coloca sobre
la mesa.
--- Si ya se es una para usted y 2 para
sus amigos.--- haciendo una mueca de desaprobación, por la ausente presencia de
los mencionados.
El
tipo le lanza sobre el azafate un billete arrugado, quedándose a medio sentar
levanta una cerveza y grita:
--- SALUD!---
Los
vecinos extrañados se le quedan mirando, algunos con sonrisa de burla y otros
indiferentes, al ver que no hay nadie en la mesa con quien celebrar. Dentro de
la molotera del baile aparece una mujer de corte humilde que se abre paso hasta
su mesa, lo toma de la solapa y le obliga a levantarse.
--- Conque chupando otra vez!?
Se
pone de pie, en una rabieta, somata la
mesa y balbucea.
---Como vas a pensar, Mujer, estoy
compartiendo con unos amigos, pensas que les voy a dejar abandonados?---
Ella
voltea ver hacia los sitios desocupados.
--- Cuales amigos?... borracho es
que estás---
Se
le acerca y hablando en voz baja le dice al oído:
--- No me hagas quedar mal son mis
cuates, sabés que ellos me llegaron a buscar y me trajeron aquí.?.---y le
señala las dos sillas que permanecen vacías.
--- Ya estas imaginando babosadas,
haber mejor nos vamos, excusa de irresponsable, te viniste a matar el pisto de
la quincena .
No
muy de buena gana se incorpora con el permanente jalón que le infringe la
mujer. Se detiene junto a la mesa, tras un reparo, se detiene frente a la mesa
se coloca el sombrero y con un saludo exclama
--- Hasta la vista camaradas, espero
pronto volverlos a ver. Ustedes saben que no es que me vaya, es que me llevan,
toma uno de los envases y lo ingiere en su totalidad y sale trastrabillando por
el salón.
Los
días han pasado tres sujetos comparten una mesa, donde hacen remembranzas,
sentados en la misma mesa del fondo de la taberna, es día lunes y no hay nadie,
en el piano se encuentra el flaco inaugurando la tarde con alguna tonadita, la
misma tecla desafina. Hace un esfuerzo para moverlo, le quita el cartón que le
cubre y hurga entre las cuerdas del instrumento, golpea algunas partes donde
sacude la polilla y retorna a su sentadero para hacer la prueba.
-- Que va este lo que necesita es
una total afinación--- le dice el cantinero, que con un delantal en su cintura
se detiene frente al instrumento.---
El
flaco se le queda viendo.
--- Ya está apunto de acabar,
compostura ya casi no tiene, está como en agonía o muerte prematura.---
--- A propósito de muerte, sabes
quien pasó a mejor vida?---
--- No lo se aquí en este lugar
raras veces se entera de estas noticias.---
--- Te acordás del señor gordo que
se sentaba en la última mesa y pedía cervezas para tres personas y el siempre
estaba solo?---
---Ya se el que decía que venía a
chupar con unos sus cuates que eran invisibles.---
---Ese merito, pues él, dicen que le
dio una de esas enfermedades raras, que se lo llevó al panteón, cuentan que
antes de morir le comentó a la familia, que lo llegaron a traer a su lecho de
enfermo, los amigos de sus farras.---
--- Y decime eran los que siempre le
acompañaban en las farras cuando venía por este lugar… Los tres cuates en espíritu se ríen allá en el fondo en espera de
alguien que les sirva otra cerveza
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